¿Es Megarrollo la última amenaza de la nueva ola madrileña?¿son punks cayendo por las escaleras del existencialismo?
¿podrían ser amantes desconfiados de la historia de la negra y podrida Europa?
Todo
es confuso y demencial. Hasta que pones el disco. La niebla se disipa,
los rayos de luz te perforan la retina y las notas anti gravitatorias de
ese teclado te absorben el aliento.
Ocho
canciones llenas de quiebros melódicos para que agites dentro de ti
todas las emociones que conoces y que no conoces. Pop brusco a
velocidades variables con letras surrealistas que no hablan de amores
románticos, si no de cosas que existen de verdad. En algún sitio. Todo
ello narrado por una voz profunda y descarada a la manera de los
clásicos que ya has degustado antes.
No busques más explicaciones y baila.
Tus
piernas pedirán saltos pero su próximo concierto seguro te queda lejos.
Por eso necesitas este disco y que tu casa coja empaque.
Tus visitas caerán rendidas ante tu buen gusto y alzarán sus copas de vino pidiendo un giro más, por favor.

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